Buscar este blog

viernes, 2 de enero de 2026

Con los ojos muy abiertos, 30

 

Foto: Fernando Alda






XXX



Ahora es el momento en el que conozco
el incierto final con el que termina
esta aventura, su estandarte y su sombra,
el recuento de bajas durante la contienda,
ese acre sabor que queda
en la garganta cuando el fuego cesa.
Es el olor del napalm, la vida
que se consume y arde,
la soledad que queda,
la informe materia de los despojos
que comerán los buitres en silencio,
tras la batalla. Así mis ojos,
contemplando la ruina,
la devastación, lo que viene después
del armisticio pactado con el tiempo, 
muros vencidos, adentros
destripados, el aroma
terrible de la derrota.


Fernando Alda




Con los ojos muy abiertos, 29

 
Foto: Fernando Alda







XXIX


Suave es el roce de las glicinas
contra el cristal de esa ventana
que nunca debí cerrar en la noche,
pues su sueño me hace naufragar
en estos archipiélagos oníricos
poblados del color que tiene el mar
de la desolación, del último cajón
de la cómoda en el que guardé,
ya ni recuerdo cuándo,
los cuadernos en los que escribía
cómo el corazón se me desangraba
en el dolor de vivir.
No volveré a mirar hacia atrás,
pues no pertenezco al reino de las estatuas 
de sal; de frente, caminando,
sin saber bien hacia dónde,
quizá hasta el rincón oscuro
en el que se pudren el arpa y su música,
el atormentado insomnio
que todo lo hace posible.


Fernando Alda

martes, 30 de diciembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 28

 

Foto: Fernando Alda

XXVIII




Con la mirada abandonada
a su propio y vago impulso
recorrí el perfil descarnado de la sierra,
parda y azul, que ocultaba
los valles prometidos,
como pensando que nunca
sería capaz de alcanzar
los altos puertos de estas sendas
tan estrechas por las que camino.
Aún permanezco en las estancias
de salida, esperando iniciar
el juego del pozo y el laberinto,
pero se que el día
señalado habrá de llegar,
y cruzaré los puentes,
habitaré las posadas,
en las alamedas estallará el júbilo,
seré convocado a la fiesta
y moraré en las regiones de la altura,
allí donde se cierra el círculo.


Fernando Alda

viernes, 19 de diciembre de 2025

Memoria de la Navidad

 

Foto: Fernando Alda




En la memoria, esbozos

de un belén, retales de musgo,

muros de corcho,

un paisaje imaginado,

como si el tiempo se hubiese detenido

desmenuzando contornos

y alzados, pura ruina,

mas los restos del naufragio

los sostiene el Niño Dios que salvará a los hombres.

Es su mirada,

la que hace que te arda el corazón,

la que enciende los cielos

con ascuas de esperanza.

Y en la noche,

con las pavesas de la nieve

iluminando la ventana,

se que ahora vuelve a ser Navidad.



Fernando Alda



Ávila, diciembre de 2025




Con los ojos muy abiertos, 27

 

Foto: Fernando Alda




XXVII



Anochece y se esconde la voluntad,
adormecida en la zozobra,
la nieve que aguarda
en las esquinas, la esfera
que alberga el beso de la luna.
No hay respuesta para las incógnitas
que levanta el ocaso,
los tizones mojados que están
tiznando mi ventana,
al oeste de la tarde.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 26

 

Foto: Fernando Alda


XXVI



No es posible comprender
el misterio de los atardeceres
que nunca terminan,
el olor de la siega en julio,
el sabor del vino al esponjarse
en el pan, cuando en los cielos
queda escrito el nombre
de lo que nunca ha sido sepultado,
el tiempo de la fruta que madura y se ofrece
en los árboles que nos dan
su inocencia y su sombra
para paliar los rigores del verano.
Allá va el río,
lejos,
el agua busca el agua,
en la sazón de cuanto te digo,
junto a esta bíblica higuera,
como si no dijese,
y en las manos se me abre el día con toda su esperanza.


Fernando Alda

lunes, 8 de diciembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 25

 





XXV 


Foto: Fernando Alda



En el damero de la memoria
nunca se pone el sol,
no hay derrota, es victoria
alada la vida y fluye el don
de lo que es perpetuo. Voy derramando,
como si de lluvia se tratase,
laureles y triunfos,
en este desfile
de cuádrigas y falanges;
memento mori, dicen a mi espalda,
junto al oído,
mas hoy el día de gloria se encumbra
hacia los arcos que visten el cielo,
y aunque mañana
ya será pasado, no habrá muerto.


Fernando Alda