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martes, 24 de febrero de 2026

La heredad de la memoria, 2

Foto: Fernando Alda


2


Es la celebración de la aurora,
de la luz primera, la que te convoca
entre estos pinares
en los que habita la infancia
que luego perdiste en la espesura
de los años, la inocencia
en los cielos tan altos de esta Castilla
deshabitada que ahora evocas
en el viento,
ese que deja en tu ventana
los aromas de la siega
aventados en los caminos
que un día fueron promesa
y nostalgia.
Repites con tu voz los nombres
conocidos, como ángeles
que despertasen de un sueño 
prolongado, y suena en la calle
que ahora recorres una canción
conocida, memoria
de otros pasos que se fueron
quedando perdidos
en el atrio de la iglesia.


Fernando Alda Sánchez

La heredad de la memoria, 1

Foto: Fernando Alda

Inicio la publicación en el blog del poemario inédito titulado "La heredad de la memoria", que ha sufrido diversos avatares. Lo presenté en un recital que ofrecí en la Casa de la Poesía San Juan de la Cruz, en el Centro Internacional Teresiano-sanjuanista de Ávila, invitado por mi amiga y poeta Mariángeles Álvarez. Fui presentado por la misma y por mi hija Elvira, poeta también. La sesión tuvo lugar el 25 de abril de 2023. Como siempre, querido lector, espero que estos poemas sean de tu agrado, pues para ti los escribí.



1


Nace el humo de la heredad
de la memoria en la pira
en la que se consumen los lirios
abandonados sobre un banco
mojado por la lluvia que se asperjó
en la noche como una bendición.
Regresas tras un largo viaje
por las moradas de la nieve.
En el equipaje, solo rosas
de mayo,
el color del aire, el olor del agua,
unas piedras tan pequeñas
como las estrellas que ves
allá arriba, en la lejanía
del firmamento. Sabes que te espera
tu casa, los libros viejos
que no olvidaste, el fuego
que siempre estuvo encendido
en el recuerdo. Cálido será el encuentro
con todo lo que dejaste,
la ventana del sur, la sombra
abierta del manzano viejo,
el río que no dejó de fluir
pese al afán desmedido de la muerte
por aguar el banquete y la fiesta.


Fernando Alda Sánchez

jueves, 5 de febrero de 2026

Con los ojos muy abiertos, y 40


Foto: Fernando Alda



 Con este poema finalizo la publicación del libro "Con los ojos muy abiertos"


XL



Nada me llevaré, Señor,
todo te lo he dado; mis fuerzas
solo alcanzan para entreabrir
estos ojos, tan cansados,
y comprobar que en tus manos
están los días de lluvia
que me hicieron escribir
algún poema,
lo que amé y aún amo
intensamente,
estos pedazos de alma
que arden como rescoldos
cuando el viento
aviva su rojo corazón.
Tal como vine, encendido
de amor, me iré a tu Luz,
al castillo de cristal,
allí donde la sed se apaga
para siempre.



Fernando Alda


Con los ojos muy abiertos, 39

 

Foto: Fernando Alda



XXXIX



Ilumina mi voz en ascuas
este fondo oscuro en el que he ido
depositando, como sin saberlo,
las astillas del asombro, la capacidad
de mirar con los ojos entornados
el círculo que encierra la voluntad
y la hace fluir, crecer entre la altura
de las flores,
junto al beso que promete
la guadaña, bajo la sombra
de la nostalgia que comienza
a cobijar, desabrida, mis recuerdos.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 38

 

Foto: Fernando Alda


XXXVIII



Encuentro nombres entre los escombros
y la hojarasca de este jardín
abandonado, pequeños reptiles,
crustáceos ciegos, diminutos
insectos brillantes que van colonizando,
junto a la fidelidad de la hiedra, la gélida
superficie de las estatuas, el nácar
de los ojos cuando miro
muy despacio el interior
de las fuentes en las que nace
el relámpago, el resplandor de la tormenta.


Fernando Alda




Con los ojos muy abiertos, 37

 

Foto: Fernando Alda



XXVII


Está la tarde de abril muriendo,
de un amarillo encendido,
parece verano, tal un presentimiento,
pues los pájaros que habitan
el jardín de casa han enmudecido
y su silencio es preludio,
aún no se de qué, y tanta
quietud bajo el sol, que mira
sin ver, ciego de luz,
parece una premonición
de las furias, del funesto 
golpe que en ocasiones nos asestan
en la nuca, sin venir a cuento,
ese mazazo que nos atonta
y confunde, y nos expulsa del camino,
de la senda que elegimos,
sin mucho conocimiento,
como avecillas desnortadas
que acaban de darse cuenta
de que han sido
capaces de vencer a otro invierno.


Fernando Alda

martes, 27 de enero de 2026

Con los ojos muy abiertos, 36

 

Foto: Fernando Alda



XXXVI


Misterio es asomarse a los abismos
que ciegan la visión de la transparencia
del agua, su consistencia, saber por qué
refracta la luz
o conocer la razón por la que el poeta
puso sus ojos en ella como si fuese nuestra vida,
la que es como el río que va al mar, buscando
el océano, esa inmensa casa de los muertos, la morada
de la dama de azul,
sin tener constancia de que el agua
regresa con la lluvia, como nosotros
lo hacemos en cada libro
que se escribe, en cada deseo
enardecido que el viento
lleva y trae a su antojo,
y deja en una u otra
veleta, de las que le salen al paso;
vano intento, pues las mueve
y abandona a su voluntad.
El agua y el viento, para conjurar
la muerte, para salir a los caminos
y proclamar lo que queremos ser,
pero no nos dejan, pues el aire
se vuelve en nuestra contra,
y acaso no respiramos las veces 
que son necesarias cada minuto
o nos falta el espacio suficiente
para respirar.


Fernando Alda