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martes, 30 de diciembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 28

 

Foto: Fernando Alda

XXVIII




Con la mirada abandonada
a su propio y vago impulso
recorrí el perfil descarnado de la sierra,
parda y azul, que ocultaba
los valles prometidos,
como pensando que nunca
sería capaz de alcanzar
los altos puertos de estas sendas
tan estrechas por las que camino.
Aún permanezco en las estancias
de salida, esperando iniciar
el juego del pozo y el laberinto,
pero se que el día
señalado habrá de llegar,
y cruzaré los puentes,
habitaré las posadas,
en las alamedas estallará el júbilo,
seré convocado a la fiesta
y moraré en las regiones de la altura,
allí donde se cierra el círculo.


Fernando Alda

viernes, 19 de diciembre de 2025

Memoria de la Navidad

 

Foto: Fernando Alda




En la memoria, esbozos

de un belén, retales de musgo,

muros de corcho,

un paisaje imaginado,

como si el tiempo se hubiese detenido

desmenuzando contornos

y alzados, pura ruina,

mas los restos del naufragio

los sostiene el Niño Dios que salvará a los hombres.

Es su mirada,

la que hace que te arda el corazón,

la que enciende los cielos

con ascuas de esperanza.

Y en la noche,

con las pavesas de la nieve

iluminando la ventana,

se que ahora vuelve a ser Navidad.



Fernando Alda



Ávila, diciembre de 2025




Con los ojos muy abiertos, 27

 

Foto: Fernando Alda




XXVII



Anochece y se esconde la voluntad,
adormecida en la zozobra,
la nieve que aguarda
en las esquinas, la esfera
que alberga el beso de la luna.
No hay respuesta para las incógnitas
que levanta el ocaso,
los tizones mojados que están
tiznando mi ventana,
al oeste de la tarde.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 26

 

Foto: Fernando Alda


XXVI



No es posible comprender
el misterio de los atardeceres
que nunca terminan,
el olor de la siega en julio,
el sabor del vino al esponjarse
en el pan, cuando en los cielos
queda escrito el nombre
de lo que nunca ha sido sepultado,
el tiempo de la fruta que madura y se ofrece
en los árboles que nos dan
su inocencia y su sombra
para paliar los rigores del verano.
Allá va el río,
lejos,
el agua busca el agua,
en la sazón de cuanto te digo,
junto a esta bíblica higuera,
como si no dijese,
y en las manos se me abre el día con toda su esperanza.


Fernando Alda

lunes, 8 de diciembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 25

 





XXV 


Foto: Fernando Alda



En el damero de la memoria
nunca se pone el sol,
no hay derrota, es victoria
alada la vida y fluye el don
de lo que es perpetuo. Voy derramando,
como si de lluvia se tratase,
laureles y triunfos,
en este desfile
de cuádrigas y falanges;
memento mori, dicen a mi espalda,
junto al oído,
mas hoy el día de gloria se encumbra
hacia los arcos que visten el cielo,
y aunque mañana
ya será pasado, no habrá muerto.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 24

Foto: Fernando Alda

XXIV




En el asombro crece
la sabia espera que atesora
los diferentes estados de la luz,
sus colores, sus texturas,
su ensalmo, que derrama,
cuando va descubriendo,
sin pretenderlo, el esbozo
de lo que nos circunda y existe.
Como cuando abre
la corola del día y sus penachos,
y una flor,
demasiado hermosa, nos deslumbra.
En estos ensueños espero y dejo
caer, de entre mis manos
frías, levemente,
con indolencia,
un ramo de camelias que alguien
abandonó, sin saberlo, en el alféizar
de esa ventana rota, sin cristales apenas,
que da al mediodía de la vida.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 23


Foto: Fernando Alda

XXIII




Hay días en los que desconozco
la razón por la que escribo,
el porqué de tanta melancolía
como nace de mis ojos al mirar,
distraído, el retablo del mundo.
Hay noches en las que nada sé,
en las que no hallo la razón
que habita en mi palabra,
de qué lugar procede
el agua que fluye
por los caños deshabitados
de la fuente que soy.
Y pregunto a las preguntas,
a los alcaravanes, a la tierra
que piso,
a las inestables veletas, tal vez
errando en lo que deseo conocer,
acaso sin saber muy bien
a quién preguntar.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 22

Foto: Fernando Alda


 





XXII


No me habrá de importar
el lugar en el que darán
tierra oscura a mis huesos,
la fosa en la que depositen los despojos
fúnebres que seré,
si Cristo está conmigo, Él en su Cruz
y yo en la mía, ésta tan pequeña,
ya gloriosos por haber
resucitado a la vida que es para
siempre. No importarán
ni las lápidas ni los epitafios,
pues coronas de flores
serán entonces las estrellas
que alumbran el rostro del Padre,
el que ilumina mis pasos 
inciertos, en las cañadas
de este valle de lágrimas tristes.
Todo se habrá cumplido. Estaré
sereno, cuando amanece
eterno y la muerte va vencida:
alba seré, el paso del viento.


Fernando Alda









martes, 25 de noviembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 21

 

Foto: Fernando Alda





XXI




Tierra ingrata, en la que nunca fui
profeta, de dura cerviz,
sin sentimientos, donde la simiente
cae en vano en las encías de la roca;
viste tus lutos, que el cielo
te sea propicio, pues nadie
cantará tus gestas.
Barre el viento tanta hojarasca
como es posible, la que se desprende
de tus torres; funeral será el silencio
cuando te lloren las parcas
y nadie recuerde
estos duros extremos.


Fernando Alda


Con los ojos muy abiertos, 20

 

Foto: Fernando Alda





XX


Estoy mirando cómo atardece
al final de este camino entre trigales
verdes, sabia la luz
que ilumina el cielo
abierto, la huella del viento
en la melena de los álamos
que crecen junto a lo que parece un río.
Sestea el tiempo
entre los juncos de la orilla,
en brazos de las lágrimas que dejé
prendidas con alfileres
en el pinar, que fue perdiéndose
en las brumas de la memoria y el barro,
como si  yo no supiera
todo lo que he quemado en vano
en las contiendas de la vida,
en una pira de espejos
sobre los que el fuego se refleja,
en la ruina amable
que conforma mi rostro,
la desazón que mueve
mis manos cuando buscan el perfil
de lo que con tanta angustia
voy nombrando.


Fernando Alda




lunes, 17 de noviembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 19

 

Foto: Fernando Alda



XIX




Nunca la luz será desencuentro,
pues en ella hallé
la semilla del árbol que nació
de lo profundo, lejos de la devastación
de la tormenta. Círculos
son los que ahora me abrazan
en el confín de la noche, en ese lugar
sobre las aguas en el que crece
la palabra que
nombra y bendice,
el alfabeto y los números
que conforman lo que es real
y no desaparece.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 18

 

Foto: Fernando Alda

XVIII



Entre las brasas de lo que fue el otoño
hallé los días enardecidos,
las horas junto al viento,
de su mano,
el sabor del vino nuevo
que hace renacer el esplendor
del deseo que espero.
No puede ser ya el carpe diem,
pero es el fulgor que retengo
en la mirada cuando recuerdo
el atardecer y el amor,
llamado a examen,
el rojo fruto de la paz
estallar, como unos labios
o una paloma de sangre,
en el lienzo, de un azul increíble,
de la mañana que se agranda.


Fernando Alda


miércoles, 12 de noviembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 17

 


Foto: Fernando Alda


Solo la lluvia que ahora

escucho caer sobre el tejado
puede liberarme,
romper estas cadenas
de niebla antigua,
hacer saltar los precintos
de la oculta cámara
en la que se esconde mi miedo,
atroz discurso
que hace temblar la coraza
bajo la que aguardo el naufragio.
Por la linfa nueva
viaja el desgarro viejo,
el jirón desde el que se alza,
retador y fiero,
el aullido; es la noche
terrible, eso que dejo muerto
en los adentros de cada aurora.


Fernando Alda

lunes, 10 de noviembre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 16

 
Foto: Fernando Alda




16


Penumbra es en la que me escondo, 
un palio que apaga la claridad
que nace de las flores que quedaron
sin crecer en las cunetas de aquellos
caminos que no hollé.
Retorna el sueño,
como una fuente de sombra
que invade mis adentros,
dolor,
y la voz se me quiebra
al igual que se desploma la torre
alta del habla cuando
renuncio al llanto. Mala
hora la que viene con tanta pena
en las sienes, pues no podré
alcanzar la otra orilla, lejana.


Fernando Alda

viernes, 31 de octubre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 15

 

Foto: Fernando Alda


XV




Con la mirada he ido
hilvanando los flecos de la luz
al abrirse el día y mostrarse
como una rosa a finales de mayo.
Todo quedó en suspenso,
pendiente del hilo de la lluvia
que amenaza con hacernos
abrir los paraguas. Un instante
solo. Descubrir luego
que el tiempo irá borrando
tu rostro, sepulto en las cenizas
de la arena, entre las pavesas del aire
que ardió. Mas quedará
incólume, y tal vez encendido
también, el deseo de seguir
siendo, más allá de las hechuras
tan estrechas 
de esta mortaja con la que nacemos.


Fernando Alda


jueves, 23 de octubre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 7




Foto: Fernando Alda



VII



Ante la boca de la noche,
tan cierto, así, respirando
entrecortadamente, como un corazón
roto recién sacado del agua,
tal un pez, pues viene la tiniebla
a tratar de apagar la luz que espero,
pero será ya un nuevo día.


Fernando Alda




sábado, 18 de octubre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 14

 

Foto: Fernando Alda



XIV


Está cerca la revelación
del envés de las hojas que nacen
ahora, justo cuando en los campos
brilla más la estrella de las amapolas
y en la sangre hierve
la verdad que quiere salir por la boca.
Ausencia y desvelo,
el desasosiego que siempre regresa.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 13

 

Foto: Fernando Alda






XIII


Es esta la crisálida en la que me encuentro
encerrado, renaciendo,
como el ocaso que luego será el alba,
esa mariposa enardecida
que irá incendiando la mañana.
Así, con esta fe que se forja
en la helada, a la intemperie,
en el límite del campo abierto
en el que he retado a la muerte,
que acabará por pasar de largo.


Fernando Alda


Con los ojos muy abiertos, 12

 

Foto: Fernando Alda



XII



No espero nada de esta luz
que yace muerta en las colinas,
tal vez arrecida por la desmemoria,
por esta ausencia de reflejos
y de sombras, que va adormeciendo
su caudal en la llanura.
Nunca permitirá ver,
no rasgará las tinieblas, no será
amanecer, acaso solo noche 
de la noche más escondida,
en el cementerio último
de las auroras.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 11

Foto: Fernando Alda




XI


Esta intemperie
que me abrasa, la caída,
el abismo, la luz
toda abriéndose como una rosa,
cuando amanece,
y es el aire una ausencia
tras el párpado que ciega
lo que parece una visión
inconclusa.


Fernando Alda

viernes, 10 de octubre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 10

 



Foto: Fernando Alda




X


Si no es la lluvia la que me nombra,
desconozco esta presencia,
como si abril se encarnase
en las raíces del idioma
y un poema brotase
cerca, en el paladar o en estos 
labios lívidos, tal vez
de plomo, en los que florece
tanta soledad.


Fernando Alda




Con los ojos muy abiertos, 9

 



Foto: Fernando Alda


IX



Un único sentido,
sobran las veletas,
que todo lo enredan,
y es azul la tarde,
con todos los caminos abiertos.
Anochece y en la alameda
alguien escribe mi nombre.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 8

 



Foto: Fernando Alda



VIII




No insistiré en pedir clemencia a los hombres,
ya la obtuve; el tiempo me perdonó
algunos años que ahora son
desmemoria, un inútil 
alarde, aurora infértil,
palabras que ya no nombran.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 6

Foto: Fernando Alda

VI



No estoy muy seguro,
pero he perdido las estrellas,
el ulular del viento
ábrego que me despierta
cada mañana.
He salido a buscar todo aquello
que perdí en las orillas del mar,
allí donde mueren las sirenas
y las caracolas, y aún
no he regresado.


Fernando Alda





Con los ojos muy abiertos, 5

 



Foto: Fernando Alda



V


Orson Welles viene a mis 
ojos tras las campanadas a media noche
que rodó en Ávila,
y le oigo decir que le hubiese
gustado habitar estos muros,
este lugar en las alturas,
extraño y trágico,
como así le parecía,
y así me parece a mí también
en ocasiones, tan hermoso,
en el umbral mismo de los cielos.


Fernando Alda


miércoles, 8 de octubre de 2025

Con los ojos muy abiertos, 4

 


Foto: Fernando Alda




IV


Alta se abre la ventana
por la que se asoma
el sueño nocturno, el recuerdo
de la primera nieve que vi
caer en la infancia,
ya no se cuándo,
tal vez en Ávila, en un año
impreciso, con los ojos
muy abiertos, acaso comprobando
los límites del croquis del mundo.
Solo se que era por Navidad,
y que el corazón ya me ardía,
como a las figurillas de barro
pobre del Belén que aún conservo
a resguardo entre el serrín de la memoria.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 3




Foto: Fernando Alda




III





Sobre estos muros, hoy derruidos,
se sostiene mi deseo, la voz
que debo al viento, la voluntad
de seguir caminando. Viene
de muy lejos el agua para besar
estos pies cansados de senderos
sobre los que me levanto cada mañana,
y en el frescor con el que riega
lo que aún es el huerto,
de tierra oscura, en el que crece
mi palabra, hay frutos que van
sazonándose en un eterno verano.


Fernando Alda

Con los ojos muy abiertos, 2

 


Foto: Fernando Alda



II




La nieve lejana que se aprecia
en esa cumbre entre edificios,
extraña y mortal, en el horizonte
que todos los días, como el que 
se anuda la corbata, veo alzarse
ante mis ojos, que aún,
afortunadamente, no han perdido
el asombro al cruzarse con el sol.


Con los ojos muy abiertos, 1

 







Inicio hoy la publicación en el blog de un nuevo poemario, bajo el título de "Con los ojos muy abiertos". Espero que te sea grato, lector, como hasta ahora lo ha venido siendo mi poesía.








"Siempre caro me fue este collado
yermo y este seto que de tanta parte
del último horizonte la vista excluye"


Giacomo Leopardi



Foto: Fernando Alda




I



Qué sola y perdida está la noche
cuando salgo a contemplar
su inmensidad desde el balcón
azul de mi casa.
Parece que abandonase los sueños
y fuese solo arena,
luz inerte de estrellas muertas
que llega hasta esta orilla
abandonada en la que mi corazón
yace desolado. Todo parece
imposible, aunque, al menos,
respiro como lo haría una nube
antes de llover. Mis manos
ahora están vacías, pero se que no 
todo ha sido en vano.

Fernando Alda












lunes, 8 de septiembre de 2025

Almenaras de sombra, y 70

 

Foto: Fernando Alda


Últimos versos,

el presagio que firman
los vencejos en la luz
al atardecer.
Tal vez mañana
habrá otra escritura,
o solo será poesía,
en las médulas.


Fernando Alda

Almenaras de sombra, 69


Foto: Fernando Alda




De Civitate Dei

e imagino, como Agustín,
claustros, torres,
ágoras, asambleas,
en los aires,
en el sueño,
mientras el libro se resbala
de entre mis manos
y la lluvia dibuja en los cristales
senderos y esperas.


Fernando Alda
 

Almenaras de sombra, 68

 

Foto: Fernando Alda

La edad vencida,

tras la escarcha,
la helada mano que vino
de la nieve. Y en los ojos
una lágrima,
ofrenda de la luz
que no tiene final.


Fernando Alda

Almenaras de sombra, 67

 
Foto: Fernando Alda




El final del camino,
memoria del otoño,
nieblas secas,
sombras y arena.


Fernando Alda


Almenaras de sombra, 66

 
Foto: Fernando Alda




Ya no hay tiempo
para despedirse del aroma
de los tilos, del fulgor de las rosas.
Solo ascuas en los ojos
de esa última belleza
que agoniza en la tarde.


Fernando Alda



jueves, 4 de septiembre de 2025

Almenaras de sombra, 65

 
Foto: Fernando Alda





Bebe el gorrión
en un charquito tras el aguacero,
y su pico es, tal vez,
el dedo de Dios escribiendo 
un poema para los hombres.


Fernando Alda




Almenaras de sombra, 64

 
Foto: Fernando Alda




Más allá de los cielos,
en la noche en la que me nombras,
mi Cristo,
ahí te busco,
el corazón en ascuas,
la mirada en llamas,
buscando entre las azucenas
la llave para abrirte
desde dentro mi casa.


Fernando Alda

Almenaras de sombra, 63

 


Foto: Fernando Alda





Espejo es el mediodía
entre el verdor de estas espesuras,
asombro y búsqueda.


Fernando Alda


sábado, 9 de agosto de 2025

Almenaras de sombra, 62

 

Foto: Fernando Alda



Arde el alma,

anhela alzar el vuelo,
mirar como lo hace Dios,
amando, y en los salmos
que canta el viento
regresa la verdad.


Fernando Alda




Almenaras de sombra, 61

 

Foto: Fernando Alda


La espesura de estos bosques

en los que dejar descansar el ánima,
bálsamo para heridas
internas. Y llueve y es sosiego,
al tiempo que miro cómo el paisaje
se viste de niebla y esplendores.


Fernando Alda

Almenaras de sombra, 60

 

Foto: Fernando Alda



Un arcángel mira desde la sombra

el paso del viento entre las montañas,
alma en tensión,
hacia lo Alto,
morada de cristal,
allí donde esperas.


Fernando Alda

Almenaras de sombra, 59

 

Foto: Fernando Alda


La brisa nocturna

calma el desasosiego del día,
rendida la luz yace ahora
a mis pies, esperando
la aurora, que volverá a vestir
las túnicas del día.
Es ahora, cuando solo espero
el sueño, o nunca,
acaso la rendición de la tristeza.


Fernando Alda

Almenaras de sombra, 58

 

Foto: Fernando Alda

No acierto a describir el color

de los lirios esta mañana,
su ropaje, pero su fulgor
es certeza, saber que vivo,
aunque mortal,
y que espero, como lo hacen ellos,
el beso de la lluvia
y la mano de Dios.


Fernando Alda

Almenaras de sombra, 57


Foto: Fernando Alda


El ruido y la furia del mundo,

una calabaza hueca,
tal vez la calavera de Yorick,
élitros de insectos entrechocándose,
quelíceros, un zumbido de moscas
devorando cadáveres.


Fernando Alda