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viernes, 2 de enero de 2026

Con los ojos muy abiertos, 30

 

Foto: Fernando Alda






XXX



Ahora es el momento en el que conozco
el incierto final con el que termina
esta aventura, su estandarte y su sombra,
el recuento de bajas durante la contienda,
ese acre sabor que queda
en la garganta cuando el fuego cesa.
Es el olor del napalm, la vida
que se consume y arde,
la soledad que queda,
la informe materia de los despojos
que comerán los buitres en silencio,
tras la batalla. Así mis ojos,
contemplando la ruina,
la devastación, lo que viene después
del armisticio pactado con el tiempo, 
muros vencidos, adentros
destripados, el aroma
terrible de la derrota.


Fernando Alda




Con los ojos muy abiertos, 29

 
Foto: Fernando Alda







XXIX


Suave es el roce de las glicinas
contra el cristal de esa ventana
que nunca debí cerrar en la noche,
pues su sueño me hace naufragar
en estos archipiélagos oníricos
poblados del color que tiene el mar
de la desolación, del último cajón
de la cómoda en el que guardé,
ya ni recuerdo cuándo,
los cuadernos en los que escribía
cómo el corazón se me desangraba
en el dolor de vivir.
No volveré a mirar hacia atrás,
pues no pertenezco al reino de las estatuas 
de sal; de frente, caminando,
sin saber bien hacia dónde,
quizá hasta el rincón oscuro
en el que se pudren el arpa y su música,
el atormentado insomnio
que todo lo hace posible.


Fernando Alda