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miércoles, 19 de enero de 2022

Desabridas tardes

 



¡Qué desabridas son las tardes
de otoño que presienten 
los eneros que vendrán!
Pulso tan corto,
como el respirar de la luz
que va apagándose hacia el oeste,
en la inmensidad de la tierra
de nadie y del corazón.
Solo apetece un abrazo,
unas zapatillas de estar en casa,
un libro, la conversación
con los recuerdos,
que se van encendiendo como ascuas,
tal una mariposa que se incendiase
para decirnos que un nuevo
día ha de regresar.

Fernando Alda Sánchez


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