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| Foto: Fernando Alda Sánchez |
Como agua y sombra
se derrama la melancolía
en este otoño de presagios,
y árboles en llamas,
láminas de luz entre la niebla,
ascuas de dolor, rescoldos
de lágrimas, la tensa espera
entre la vida y la muerte
cuando el aire y el fuego
se tensan para que todo estalle
y sea noviembre. En el arca
escondida está la noche esperando
pintarse las estrellas,
volver a ser, como siempre,
el refugio de la nieve que no acaba
de llegar, el baile de la dama
azul, un broche de plata
vieja que sostiene los telones
oscuros que albergan lo que existe.
Al fondo, en el paisaje,
las figuras febles que interpretan
la vida, las formas de barro
haciéndose, esperando acaso
el aliento divino para ser.
Arboledas en llamas en el sueño,
chispas de cañaveral ardiendo,
en esa duermevela en la que depositas
las alas que te van naciendo al coronar
la fiebre de los espejos, como una ofrenda
en la que entregas el color
ocre de la mirada.
Fernando Alda Sánchez

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