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lunes, 1 de junio de 2026

La heredad de la memoria, 20

 

Foto: Fernando Alda




Como el olor del jabón Magno,

de La Toja, así se avivan las ascuas
en la memoria con esos recuerdos
irreductibles que regresan desde la infancia,
quizá aromas que flotan en el cristal
de las corolas de unas flores de aire,
el tierno asombro frente al mundo
hostil que se dibuja más allá
de las manos que acaban de jugar
con la tierra húmeda, con el sol
que nunca acaba de ponerse
en esas tardes de verano,
sonando a una canción
ya olvidada
las canicas de colores
en el bolsillo,
"... Mambrú se fue a la guerra..."
y el regreso a casa,
al oír la voz de tu madre
llamándote para cenar, tras
una singladura que estuvo llena
de luz y de estrellas en la noche
corta, o de barcos surcando el mar
y de caravanas de sombra en el desierto,
y todo brota como en un manantial
nuevo al oler el jabón y saber
que todo fue verdad, que allí estuvo
tu vida, y que acaso lo sigue estando, 
por más que les pese a la muerte
y al tiempo, que vienen a ser lo mismo,
tal vez primos hermanos
en el funeral de la ausencias.

Fernando Alda


La heredad de la memoria, 19

 

Foto: Fernando Alda

Nunca tienes nada sólido entre las manos,

todo parece humo o sombras,
en un pedestal de bruma,
junto a los abismos que tientan
tu equilibrio. Así, escribiendo,
para no volverte loco o evadir
a la muerte, a la dama de hielo,
para alejarte en campo abierto
de su rondar peligroso, siempre
en la última apuesta.
De turquesa se viste el mundo
cuando amanece en estos patios
solitarios en los que paseas.
Está consumiéndose el tiempo
en la vela nocturna que enciendes
para acabar de ver en las tinieblas
interiores en las que estás atrapado,
atado al banco de la galera
que te lleva por los valles de la tinta,
por las cumbres de las lágrimas.
Es otoño y todo va muriendo
entre estertores ocres, en amarillos
suspiros, en rojas llamaradas
que hacen presentir el helor
de enero. Con ello cesará
la herida que tienes abierta
en los labios, esa que se prolonga
por el músculo del habla,
abrazada a la voz que va diciendo
lo que dice el aire, el viento
entre los árboles, que viene del sur
cargado de aromas y de preguntas.


Fernando Alda