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miércoles, 24 de junio de 2026

La heredad de la memoria, 23

 

Foto: Fernando Alda


Ese morado rojizo, que también

llaman solferino, es el que ahora
brilla sobre las tapias de tu jardín
cerrado, en el atardecer interminable
en el que arden
los árboles de este otoño en el que crecen
las ausencias en los rincones de la melancolía.
Ahí está el vuelo de los pájaros
que se han quedado, 
las hojas que va pudriendo la lluvia
amontonadas en las aceras
de Ciudad Desolación.
En la niebla resiste el dolor,
se enciende el fuego del pasado,
crecen la madreselva y el musgo
y las horas no acaban de caer
del reloj, aunque pesan como plomo.
No es momento de cruzar los brazos,
sino de caminar,
de ver hasta dónde llegan los senderos,
el lugar que ocupan
en los mapas de la arena.


Fernando Alda


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