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lunes, 21 de septiembre de 2026

Vestigios de una vieja llama, 6

 

Foto: Fernando Alda Sánchez



Tengo una biblioteca y un jardín,
cuanto necesito, como Cicerón,
y entre libros y flores,
los trinos y las ausencias,
la lucidez, esa soledad
que me permite mirar lo real
sin asombro, como de vuelta,
y escribir estos versos
cuando comienza julio
con sus esplendores,
el estío en sazón, para ofrecerse pleno,
ahora que Horacio llama a la puerta
de casa y con él quisiera
irme hacia los campos,
allí donde se encienden los trigos
y las amapolas, y reina
el sol en las colinas.


Fernando Alda Sánchez

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