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martes, 10 de septiembre de 2019
Escenas fronterizas
1
Gualda el resplandor del aura
sobre las coronadas cabezas de reyes
antiguos; legión de estandartes
mordiendo el ácido páramo,
bífidos aceros
sobre los castillos de poniente
que espesan la luz.
2
Brotan vergeles cuyos zumos recogen
frescas tinajas y el velar
subterráneo del agua en los veneros,
los tallos trepadores, naranjales
luminosos de opados frutos.
3
Atalayas en los oteros y caballos
de ceniza y sangre; es la voz del juglar
la que relata un mismo sueño:
una raya de tierras hacia el sur,
hacia el sol, el mar y las playas arenosas.
Fernando Alda Sánchez
"Alzado de la ruina"
Hoy traigo a este blog, que ayer superó las diez mil visitas, en cuatro meses de vida, un libro hermosísimo como recuerdo a un poeta inclasificable, que siempre he guardado en la memoria como un rescoldo, como una brasa viva de lo que es la buena poesía, de lo que son los buenos versos, del oficio de poeta y del arte de escribir, de soñar, de creer.
"Alzado de la ruina", de Aníbal Núñez (Salamanca, 1944 - 1987), poeta, traductor, artista plástico, por tratar de definirle de alguna forma, que escribe unos versos de una rara belleza que cautiva desde el primer momento, sin fronteras, a mi entender, entre el poeta y el pintor.
Lo descubrí en los años 80 del pasado siglo, no recuerdo con exactitud, antes del 85, eso seguro, gracias a los amigos que estudiaban en la Universidad de Salamanca (yo estaba en la Complutense, en Madrid), por un poema de Aníbal que me deslumbró, y que había sido editado suelto, sobre la emblemática y modernista Casa Lys de la ciudad del Tormes. Fue como un flechazo:
"Colgante llamarada oblicua hacia poniente,
a qué tanto derroche de joya que claudica
como si más belleza, belleza más terrible
buscase en la caída lo que fue demasiado
para la sordidez de habitación y sueños
de los profanadores de los que te entregaron
al abandono, hierro en flor, tibio cadáver, templo
donde liba el reptil y la palmera,
como irónico emblema de la supervivencia,
no cede ante el embate de las humillaciones".
Se trata de un largo poema, de un maravilloso y bellísimo poema, como se han escrito pocos, que también esta incluido en "Alzado de la ruina", Hiperión, Madrid, 1983.
Metáforas, simbolismo, lírica profunda, el misterio de vivir y de crear, en poemas que incendian por su belleza, por la maestría en el lenguaje de quien lo lleva dentro, lo amasa y enciende. Así, en "De un palacio cerrado orientado hacia el este":
"Al misterio dejemos las puertas de servicio,
los muros al jardín inexpugnable
a ver qué dice la fachada: entra
sol por los artesones, un rayo no previsto,
símbolo movedizo de entendimiento fácil:
tautología vil del deterioro".
O en "Noticia de la hidra en la ciudad dorada":
"Altas, desatendidas celosías,
miradores vacantes, patria apenas
de palomas huidizas cuyo mensaje, roto,
quien percibe lector de ajenas rúbricas
de tinta desvaía sobre legajos secos:
os hundís, la madera se echa a volar, cornisas
agrietadas cobijan a malezas".
Es todo un "Alzado de la ruina", un tratado de hermetismo, un viaje esencial hacia los ojos de la poesía, una forma de asomarse al mundo muy personal.
Fernando Alda Sánchez
Os dejo la portada de una antología sobre su obra, por si queréis conocer otros poemarios del mismo autor, editada por Cátedra
"Alzado de la ruina", de Aníbal Núñez (Salamanca, 1944 - 1987), poeta, traductor, artista plástico, por tratar de definirle de alguna forma, que escribe unos versos de una rara belleza que cautiva desde el primer momento, sin fronteras, a mi entender, entre el poeta y el pintor.
Lo descubrí en los años 80 del pasado siglo, no recuerdo con exactitud, antes del 85, eso seguro, gracias a los amigos que estudiaban en la Universidad de Salamanca (yo estaba en la Complutense, en Madrid), por un poema de Aníbal que me deslumbró, y que había sido editado suelto, sobre la emblemática y modernista Casa Lys de la ciudad del Tormes. Fue como un flechazo:
"Colgante llamarada oblicua hacia poniente,
a qué tanto derroche de joya que claudica
como si más belleza, belleza más terrible
buscase en la caída lo que fue demasiado
para la sordidez de habitación y sueños
de los profanadores de los que te entregaron
al abandono, hierro en flor, tibio cadáver, templo
donde liba el reptil y la palmera,
como irónico emblema de la supervivencia,
no cede ante el embate de las humillaciones".
Se trata de un largo poema, de un maravilloso y bellísimo poema, como se han escrito pocos, que también esta incluido en "Alzado de la ruina", Hiperión, Madrid, 1983.
Metáforas, simbolismo, lírica profunda, el misterio de vivir y de crear, en poemas que incendian por su belleza, por la maestría en el lenguaje de quien lo lleva dentro, lo amasa y enciende. Así, en "De un palacio cerrado orientado hacia el este":
"Al misterio dejemos las puertas de servicio,
los muros al jardín inexpugnable
a ver qué dice la fachada: entra
sol por los artesones, un rayo no previsto,
símbolo movedizo de entendimiento fácil:
tautología vil del deterioro".
O en "Noticia de la hidra en la ciudad dorada":
"Altas, desatendidas celosías,
miradores vacantes, patria apenas
de palomas huidizas cuyo mensaje, roto,
quien percibe lector de ajenas rúbricas
de tinta desvaía sobre legajos secos:
os hundís, la madera se echa a volar, cornisas
agrietadas cobijan a malezas".
Es todo un "Alzado de la ruina", un tratado de hermetismo, un viaje esencial hacia los ojos de la poesía, una forma de asomarse al mundo muy personal.
Fernando Alda Sánchez
Os dejo la portada de una antología sobre su obra, por si queréis conocer otros poemarios del mismo autor, editada por Cátedra
lunes, 9 de septiembre de 2019
¡Diez mil visitas!
Este humilde blog ha superado en el día de hoy las diez mil visitas. Se trata de una satisfacción muy grande para mí. Os agradezco el seguimiento que hacéis de las reseñas que voy dejando aquí y de los poemas propios. Para un poeta, para un escritor, es maravilloso tener lectores, MUCHAS GRACIAS POR TODO
Estatua de sal
No curiosa mujer, sino esa nostalgia
velada en los ojos que nunca se borra:
únicamente una mirada hacia atrás, entre la lluvia,
y el viento te cubrió de sal: ¿por qué
maldita? Por recordar, quizá
el dolor, o la umbría de tu jardín,
o el cielo, o una ventana en la noche
que atrapa el verano. Hoy no estatua,
montaña sí, o duna,
acaso caravana, y en tu memoria
una voz de regreso, mas nadie te llora:
bastante fue la aflicción de Lot.
Fernando Alda Sánchez
velada en los ojos que nunca se borra:
únicamente una mirada hacia atrás, entre la lluvia,
y el viento te cubrió de sal: ¿por qué
maldita? Por recordar, quizá
el dolor, o la umbría de tu jardín,
o el cielo, o una ventana en la noche
que atrapa el verano. Hoy no estatua,
montaña sí, o duna,
acaso caravana, y en tu memoria
una voz de regreso, mas nadie te llora:
bastante fue la aflicción de Lot.
Fernando Alda Sánchez
"El bosque animado"
Ahora que está próximo el otoño y que los bosques se van a vestir de oros viejos, por lo que se potenciará toda fuerza, no me resisto a traer hoy al blog "El bosque animado", de Wenceslao Fernández Flórez (A Coruña, 1885 - Madrid, 1964). Esta novela encierra todo lo mejor de la obra de Fernández Florez, que hace gala de una fina ironía y de un sabio humor en sus relatos.
La novela está ambientada en el bosque de Cecebre, en Galicia. La narración encierra toda la magia de esta tierra tan hermosa, con sus mitos, leyendas, personajes reales y fantásticos, en una atmósfera de ensueño.
La vida se entreteje, como las cerezas, y unos cuentos (de los que conforman el libro) nos llevan a otros envueltos en el misterio, en el sueño, en una especie de duermevela en la que es dificil distinguir los perfiles de los real y de lo irreal, aunque todo ello exista en la imaginación del autor y, por supuesto, del lector. Este libro, que recuerda mucho a la forma de narrar y a los ambientes oníricos de otros autores gallegos, como por ejemplo Gonzalo Torrente Ballester y su "Saga/fuga de J.B.", de la que, por supuesto, hablaremos otro día en el blog. Hay quien apunta que Fernández Florez es un precursor del realismo mágico que tanto proliferó en la literatura hispanoamericana de hace unos años.
En "El bosque animado" el lector es transportado como por ensalmo a otro mundo en el que se desdibujan las formas en medio de una niebla protectora y nutricia. En ese espacio, en ese pequeño espacio, habitan aquellos que animan el bosque, con sus vidas, sus leyendas, sus andanzas, y, como telón de fondo, la Galicia eterna, la Galicia mágica, la Galicia llena de simbologías que nos abren puertas y más puertas a otras dimensiones de lo real.
Es un libro delicioso, lleno de lirismo y de ternura hacia unos personajes que arrancan nuestra sonrisa al tiempo en el que los conocemos. Recuerdo ahora la magnífica adaptación al cine llevada por José Luis Cuerda que supo recrear el caldo de cultivo que se cuece en este lugar, en este bosque, y plasmarlo en imágenes con maestría.
Fernando Alda Sánchez
Como ilustración, os dejo la portada de Espasa Calpe en la Colección Austral.
La novela está ambientada en el bosque de Cecebre, en Galicia. La narración encierra toda la magia de esta tierra tan hermosa, con sus mitos, leyendas, personajes reales y fantásticos, en una atmósfera de ensueño.
La vida se entreteje, como las cerezas, y unos cuentos (de los que conforman el libro) nos llevan a otros envueltos en el misterio, en el sueño, en una especie de duermevela en la que es dificil distinguir los perfiles de los real y de lo irreal, aunque todo ello exista en la imaginación del autor y, por supuesto, del lector. Este libro, que recuerda mucho a la forma de narrar y a los ambientes oníricos de otros autores gallegos, como por ejemplo Gonzalo Torrente Ballester y su "Saga/fuga de J.B.", de la que, por supuesto, hablaremos otro día en el blog. Hay quien apunta que Fernández Florez es un precursor del realismo mágico que tanto proliferó en la literatura hispanoamericana de hace unos años.
En "El bosque animado" el lector es transportado como por ensalmo a otro mundo en el que se desdibujan las formas en medio de una niebla protectora y nutricia. En ese espacio, en ese pequeño espacio, habitan aquellos que animan el bosque, con sus vidas, sus leyendas, sus andanzas, y, como telón de fondo, la Galicia eterna, la Galicia mágica, la Galicia llena de simbologías que nos abren puertas y más puertas a otras dimensiones de lo real.
Es un libro delicioso, lleno de lirismo y de ternura hacia unos personajes que arrancan nuestra sonrisa al tiempo en el que los conocemos. Recuerdo ahora la magnífica adaptación al cine llevada por José Luis Cuerda que supo recrear el caldo de cultivo que se cuece en este lugar, en este bosque, y plasmarlo en imágenes con maestría.
Fernando Alda Sánchez
Como ilustración, os dejo la portada de Espasa Calpe en la Colección Austral.
domingo, 8 de septiembre de 2019
Variaciones sobre el ocaso
1
Un río de jaspe fluye entre los cielos
blancos, roza apenas los cipreses
altivos y lacrimeantes, y sobre los templos
ejerce una pulsión de sangre: el agua
pasa y fecunda las sementeras.
2
Entre los canales el ardor anaranjado
y pútrido del último sol, desleídos
pétalos de claveles o sombra de labios
anhelantes, un fulgor de topacios
deseados: la ciudad se adormece.
3
Etéreas las colinas que esconden
la luz herida, venablos y saetas de mano
enemiga alcanzaron al ocre corzo;
tinto el oro de púrpura extingue el vuelo
de las nobles aves: lejos el horizonte.
Un río de jaspe fluye entre los cielos
blancos, roza apenas los cipreses
altivos y lacrimeantes, y sobre los templos
ejerce una pulsión de sangre: el agua
pasa y fecunda las sementeras.
2
Entre los canales el ardor anaranjado
y pútrido del último sol, desleídos
pétalos de claveles o sombra de labios
anhelantes, un fulgor de topacios
deseados: la ciudad se adormece.
3
Etéreas las colinas que esconden
la luz herida, venablos y saetas de mano
enemiga alcanzaron al ocre corzo;
tinto el oro de púrpura extingue el vuelo
de las nobles aves: lejos el horizonte.
jueves, 5 de septiembre de 2019
Yacente
Desde la sombra mira los caminos,
los altos puertos, las parameras,
el vuelo del milano o el rodar
del agua, y sueña con tristes
laberintos, con perdidas quimeras,
con el fluir de la sangre su paso
de fuego entre esos labios recién
abiertos que jamás besarán, y empapar la tierra:
allí yace, herido a espada,
abandonado en el lance peligroso,
esperando en el sol el último caer
de la tarde en sus párpados aún temblorosos.
los altos puertos, las parameras,
el vuelo del milano o el rodar
del agua, y sueña con tristes
laberintos, con perdidas quimeras,
con el fluir de la sangre su paso
de fuego entre esos labios recién
abiertos que jamás besarán, y empapar la tierra:
allí yace, herido a espada,
abandonado en el lance peligroso,
esperando en el sol el último caer
de la tarde en sus párpados aún temblorosos.
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