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sábado, 1 de octubre de 2022

De lugares, 12 / Tierra de nadie

 


Duerme la noche en tus brazos

como las alas de un arcángel,
peinada el agua,
entre tus dedos,
tal la Cabellera de Berenice,
o es la ausencia,
el desasosiego sin fondo,
la tibia luz del invierno
que trata de arder entre el hielo,
como una despedida.
¿Dónde estás? Acaso
en la tierra sin dueño
que nadie quiere y todos se disputan,
en la ceniza, en el légamo
del fondo del río sin fondo,
en la región en la que el mundo
se pierde y cae, allí donde la red
se rompe y abajo está el abismo,
el vértigo del Tártaro,
allí donde ni siquiera
hay un clavo ardiendo al que asirse.
¡Tanta desolación! Como la hora
última del abandono del sintecho,
del que nadie busca, aquel
sin filiación, el que ningún
lazo ata o no tiene dónde caerse
muerto. Solo Cristo te espera,
al final de lo que será la aurora.


Fernando Alda


martes, 27 de septiembre de 2022

De lugares, 11 / Duruelo

 


Suena el Ángelus

en estas soledades de Duruelo
en las que fray Juan
sondea la Nada,
esperando hallar el Todo,
en las entretelas de la luz,
tan limpia y pausada que parece
la mirada misma de Dios.
Y así acontece,
como el manar de la fuente
que en la noche conduce al encuentro
con el Amado,
la vida en sus manos,
mientras el mundo se apaga
y en el corazón el fuego
no se extingue jamás,
como si una calandria
volase, solitaria, hasta allí
donde alcanza la vista,
callada el alma,
entre las dobleces de lo oscuro,
bajo las azucenas,
en las que habita el tesoro
del sol, la mano divina abriendo la puerta
de tu casa, a la que ha llamado,
cuando quieres hablar
y solo pronuncias pájaros,
o un velo de acianos
que por los ojos te pasa,
y regresa, al fin, el pulso
agitado, alcanzado el final
de tan larga espera.


Fernando Alda

viernes, 23 de septiembre de 2022

De lugares, 10 / Ávila

 


Desde la transparencia,

el alzado de lo que está aquí abajo,
en las torres,
latiendo, como Ávila
desde su corazón, que parece
de piedra, mas es de aire
y de sueños, almenara
de luz y ausencia.
Ahora tu nombre,
allí donde duerme el héroe,
en el sol poniente
que habitará la eterna
melancolía que camina
hacia el oeste, esperando,
acaso, el mar y sus mareas,
pues en estos muros
que la tristeza bendice,
la memoria enciende
en brasas la mirada que siempre
desea el regreso a estos silencios,
a las estancias y las alcobas
ocultas, al secreto
que adormece la mirada,
como en un arrullo de madre,
y es siempre nuevo el despertar.



Fernando Alda







miércoles, 21 de septiembre de 2022

De lugares, 9 / Emaús

 


Nos ardía el corazón

tras el encuentro, en el camino
y en la atardecida, en Emaús,
eternamente, cuando en la noche
la memoria esparcía sus ascuas
ante nuestros ojos y era el alma
un cañaveral en llamas,
y mirábamos más allá
de las estrellas y del fuego.
Quisiéramos ahora volver al sendero,
ya siempre Él con nosotros,
vivos en el viento,
como si siempre fuese la primera
aurora. Ahora lo entendimos,
pese a la amenaza de la muerte
y de lo oscuro. Nunca más el gusano
del desasosiego,
abierta la ventana
desde la que esperar la lluvia y la luz,
y la esperanza.


Fernando Alda

lunes, 19 de septiembre de 2022

De lugares, 8/ Delf



Foto: Mauritshuis


En el canto del cisne de la luz,

el sueño de una ciudad
reflejada en el río, Delf,
pintada por Vermeer
con la melancolía
que solo otra mirada sobre el mundo
puede dar, como si fuese
el fondo de una habitación
iluminada desde una ventana
con los velos de la tristeza,
el corazón de la ciudad, el del artista,
tal vez el mismo, en la sangre gris
desleída de la mañana
que se contiene en estas orillas,
y allí te veo, esperándome,
incierto esbozo de una urbe
bajo las nubes de plomo y plata.

Fernando Alda


viernes, 16 de septiembre de 2022

De lugares, 7 / Almar

 

Una luminosa tarde de julio,

entre las últimas rosas,
encontré tus huesos,
el oro viejo que aún dormía
pegado a ellos,
Almar, como las almas
que llevas y han recorrido el tránsito
entre las penumbras del mundo.
Es tu abrazo un claroscuro,
el tenebrismo en el pincel del Caravaggio,
el trozo de antracita
con el que el niño pinta
una pared recién encalada.
Hacia el oeste, la voluntad,
desde la sierra, buscando los aires
altos y el ondular de los trigales,
bajo el cenit de los cielos.


Fernando Alda




miércoles, 14 de septiembre de 2022

De lugares, 6 / Ciudad Desolación

 


Cuántas veces creí verte entre la niebla
de mis soledades, como si siempre
hubiese vivido allí,
Ciudad Desolación, lejana en la lejanía,
nunca explorada, o solo eras
un recuerdo en mi desmemoria,
el punto cardinal en el que habitan
el abandono y la devastación.
En tus lunas nocturnas y frías
pervive el sabor acre de los recuerdos
ácimos que se amontonan en tus aceras,
bajo los árboles de hielo que proyectan
una sombra en escombros,
rota por el sol negro, por el canto
de la furia y el ruido,
resonando dentro de un ser
hueco, que parece un hombre,
que se acerca caminando,
impasible, hasta el borde de los charcos
del arrabal en el que crecen las flores
perpetuas del insomnio.
Y así, anhelo
volver a cruzar tus puentes,
sobre el aire dormido,
río no, laguna,
que no despertará,
ni será de la luz compañía,
pues incógnito es el territorio
terrible en el que te alzas.